¿NO SABES LO QUE ES UN TATUAJE?

 

EL TATUAJE



Actualmente los tatuajes están de moda. Lo llevan las estrellas de la música, del cine o del deporte. Quizás, tu también luzcas con orgullo tu piel tatuada, pero no siempre ha sido así. En este blog, te mostraremos la historia del tatuaje, su origen, evolución,  diferentes usos y significados. 

ORIGEN DEL TATUAJE 

A lo largo de la historia, estos dibujos permanentes u obras de artes realizados sobre la piel, han pasado por diferentes etapas y en ocasiones no eran bien vistos, o han tenido distintos conceptos. 

Tatuarse la piel es una costumbre que ya practicaba el hombre prehistórico. Tanto en la antigüedad como en la actualidad, hay quien le atribuye al tatuaje un valor mágico. 

Por ejemplo, los pueblos primitivos grababan en su piel la forma del animal mas temido, para evitar tener malos encuentros con él. Se creía que un escorpión tatuado en el muslo libraba de su picadura. 



Los egipcios ya se tatuaban hace 4.000 mil años. Las sacerdotisas de la vaca sagrada Hator, tatuaban su bajo vientre, y son numerosas las momias halladas en excavaciones arqueológicas con tatuajes de todo tipo. También los asirios y los fenicios echaron mano de estas prácticas. Se tatuaban la frente con signos alusivos a la divinidad, uso religioso que se prolongó a lo largo de los siglos y que todavía perduraba en Italia a principios del XX. 

Cuando los españoles llegaron a las Islas Canarias, los guanches usaban las llamada pintaderas a manera de sellos, para estamparse repetidas series de dibujos en la piel. Lo mismo sucedió cuando llegaron a México. 
El tatuaje fue redescubierto en Europa, cuando la expedición inglesa al mando del capitán James Cook, regresó a Londres en 1769. Volvía de Tahití y con él arribaban a la palabra tattu. 
   
No tardaron en surgir imitadores, y tanto proliferó la costumbre que en los alrededores de los puertos de mar surgieron los tattos parlors. Afortunadamente para los amantes del tatuaje en 1891 se inventó el tatuaje eléctrico. 

Por entonces, convictos y desertores eran tatuados con fines idénticos a los que se seguía en el marcado del ganado. Técnicas que aplicaron en la primera mitad del XX, los nazis en sus campos de concentración, y los soviéticos en sus gulags siberianos. 


Pero si esto era signo externo de la chusma y la gentuza, como en la Roma clásica, también surgió la moda del tatuaje artístico entre los elegantes de la sociedad aristocrática europea.

A finales del XIX, la moda del tatuaje estaba en su apogeo. 

En Londres un tatuador norteamericano que se hacía llamar doctor Williams, se exhibía con su mujer en el teatro Aquarium, profusamente tatuado, de modo que su cuerpo y el de su señora le servía de muestrario de todo lo que era capaz de hacer: barcos, corazones, dragones, iniciales de nombres, serpientes o rostros.

El término arribó al castellano no antes del XIX, a través del francés tatouage, a su vez del inglés tatoo, y en última instancia de una lengua polinesia. El término castellano inicial fue el de taraceo, aunque el de tatuaje era ya conocido.

Respecto a España, fue Cataluña, región expuesta a las influencias francesas e italianas, donde primero se introdujo. Rafael Salillas, cuenta en un opúsculo publicado a finales del XIX, que en el hospital de Tortosa, regido por las hermanas de la caridad, las monjas se horrorizaban ante los tatuajes exhibidos por algunos enfermos procedentes de la marginalidad.

LINK, ORIGEN DE LOS TATUAJES: https://www.youtube.com/watch?v=ny4-XcUPuIo


SIMBOLISMO DEL TATUAJE 

A todo lo dicho anteriormente, se une el simbolismo social del tatuaje incluso como signo de nobleza. Cuenta Herodoto, que entre los tracios, estar marcado con un tatuaje era signo de distinción social, y que no estarlo era de gente vil o de baja extracción. 

No obstante este uso, el rey persa Jerjes, marcaba con su sello a los prisioneros de guerra, relegándolos a la esclavitud. En Roma a los esclavos se les tatuaba en la frente con el sello de su dueño. Para estimular esa marca, surgió la moda del flequillo romano que cubría hasta las cejas, moda que luego se consolidó y extendió a toda la población joven. 

Tuvo un uso frecuente entre los primeros cristianos tatuarse la cruz o el monograma de Cristo, y a pesar de que los Padres de la Iglesia y sucesivos concilios se opusieron a tales usos, estos se prolongaron a lo largo de los siglos.  

Todavía en el siglo XIX, era frecuente ver tatuajes de esta índole entre los cristianos de algunos puntos de Italia e incluso en Jerusalén. Durante los primeros siglos del cristianismo, se vio en el tatuaje un resto pagano próximo a la hechicería, y se intentó su erradicación. 


Pero lo que contribuyó poderosamente a erradicar tal costumbre entre la gente sensata del mundo clásico, fue la postura de Adriano, que relegó el tatuaje a los bajos fondos de Roma, al mundo hampesco, a la chusma, naciendo así cierto tabú en contra de esa costumbre que ya en la Antigüedad era poderosa. 

Los autores clásicos hablan del tatuaje como práctica de los pueblos tracios, galos y germanosEs decir, el tatuaje de adscripción a una clase era en el siglo XIII, castellano privilegio nobiliario, resto de la costumbre adquirida por los cruzados en Tierra Santa. En los aledaños del templo de Jerusalén los caballeros cristianos se tatuaban con motivos religioso-caballerescos. 

En general, fue signo externo de pertenencia a la persona o sociedad cuyos motivos se graban en la piel. Los aristócratas etíopes se tatuaban a sí mismos y también pintaban a sus divinidades de color rojo. Resto de esta costumbre es tatuarse un dragón, símbolo de la caballería andante en la Europa medieval, ya que san Jorge era protector de los caballeros, razón por la cual él y su dragón se convirtieron en motivo recurrente de tatuajes caballerescos y emblemáticos de casas reales, como la rusa, la austriaca, la alemana. 

USOS DE LOS TATUAJES 

Entre sus usos diversos, el tatuaje también sirvió de cosmético, ya que en el fondo no es sino una pintura corporal indeleble que resultaba práctica. Era como llevar puesto el maquillaje. 

Los pueblos primitivos adornaron y adornan su cuerpo con pinturas, o se embadurnan con una mezcla de grasa y tierra colorada que les protege del calor y de los insectos.  Se pintan generalmente de rojo y amarillo con ocre, se dan tonos blancos con arcilla, consiguen el negro mediante carbón o la pizarra bituminosa, el verde y el azul con malaquita. Luego se reproducían todo eso en los tatuajes, cuando las técnicas alcanzaban cierto grado sofisticado. 

En relación con esto está la práctica de grabar los enamorados el nombre de la persona amada, o incluso la poética tradición de dejar constancia del objeto amoroso grabándolo en árboles o paredes como medio mágico de convertir el tatuaje en talismán defensivo. 

Todavía en lugares de Túnez se relaciona el tatuaje con un proverbio que dice: "LA SANGRE HA CORRIDO: LA DESGRACIA HA PASADO". 
Otros vínculos de pertenencia o adscripción son menos santos, como la práctica seguida por la mafia japonesa de tatuar a sus matones. El tatuaje oriental tiene que ver con la violencia y la guerra; también entre los polinesios. 

es asimismo importante la razón supersticiosa en estas prácticas, como lo son todas las mutilaciones corporales, ya que el tatuaje en última instancia es una forma de mutilación de la piel.

Entre los marineros se cree que tatuarse protege de malos espíritus, aunque es más probable que el origen de tales tatuajes tenga que ver con la necesidad de reconocer los cadáveres tras su desaparición en el mar.

Claro que ha habido también un olfato especial por lo práctico, por lo psicológico y útil: en pleno terror estalinista, hacia los años 1935- 1950, los delincuentes soviéticos se tatuaban el rostro de Lenin o el del sangriento dictador Stalin en el corazón y partes vitales pensando que el pelotón de fusilamiento no dispararía contra tales imágenes 

¿COMO SE HACIAN ANTIGUAMENTE LOS TATUAJES?

Muchas personas no pestañean cuando les dices lo que llevan las tintas para tatuar; así como tampoco cuando les cuentas que algunas zonas te hacen llorar de dolor. Y es que el tatuaje nos ha fascinado desde siempre, por lo que sus desventajas no nos intimidan al igual que tampoco lo hacían en la antigüedad; y tenían motivos de sobra para ello. 

TINTES Y HERRAMIENTAS EMPLEADOS ANTIGUAMENTE 

Muchos han sido los utensilios que se han empleado para agujerear la piel y marcarla con un tatuaje: huesos de aves, espinas de pescado, conchas de tortuga afiladas en sierra, dientes de tiburón, cañas de bambú, agujas de cactus… con el avance de la civilización se modernizaron un poco, pero no demasiado, ya que utilizaban alfileres, hojas de afeitar o trozos de cristal.


Herman Melville tuvo el dudoso privilegio de convivir con caníbales durante años. Narró su experiencia en Taipí, Edén Caníbal, libro en el que describe el Moko: se utilizaba un palo corto y delgado con un diente de tiburón en la punta. El tatuador golpeaba rítmicamente el extremo con un mazo de madera y el diente se hundía en la pie
Algunos afirman que éste es el método más duro para tatuarse junto con el temible tebori, pero los piratas cubrían el contorno del dibujo con pólvora que inflamaban con una llama. La honda expansiva fijaba las partículas en la piel

También se han empleado tintes de todo tipo: lagartos crudos, antimonio mezclado con jugo de melón y cebada, grasa animal con pigmentos vegetales, cenizas de armor con nuez de las candelas y jugo vegetal.

El color negro se conseguía ahumando el fondo de un recipiente y la tinta se mezclaba con jugo de bayas e incluso tierra ocre. Y los celtas empleaban unos pigmentos tan malolientes que se obligaba a los tatuadores a vivir alejados de la aldea.

¿Y EN LA ACTUALIDAD?

Un tatuaje se hace inyectando tinta en la piel a través de una máquina para tatuajes, de un funcionamiento muy similar al de un taladro dental. Mediante un sistema de engranajes, esta máquina mueve una aguja sólida hacia arriba y abajo a diferentes potencias. Así la aguja, cargada con tinta, perfora la piel (aproximadamente un milímetro de profundidad) y deja allí minúsculas gotas que la piel no pude diluir.
La aguja entra en la piel entre unas 50 y 3000 veces por minuto, dependiendo de la potencia y cada vez que penetra suelta una de esas gotas de tinta. 


Esta máquina fue inventada por el artista e inventor estadounidense Samuel O'Reilly a fines del 1800 y aunque se han desarrollado una enorme gran cantidad de nuevas tecnologías, el mecanismo ha variado casi que muy poco. 
Hoy toda máquina de tatuajes posee: una aguja; especialmente esterilizada, un sistema de tubo (que transporta la tinta a través de la máquina), un motor eléctrico (que la hace funcionar) y un pedal, que como en las máquinas de coser regula el movimiento vertical de la aguja.

TINTA Y PIEL 

Las células en la dermis, la segunda capa de la piel, son mucho más estables que las de la epidermis (la capa más externa de la piel) por eso la tinta debe alojarse allí. Al colocar la tinta en la dermis, esta puede quedarse allí por más tiempo sin deteriorarse, dispersarse o decolorarse, siendo el mejor lugar para plasmar el tatuaje.

MATERIALES Y ESTERILIZACIÓN 

La esterilización es parte fundamental de cualquier tipo de tatuaje, ya que cualquier tipo de herida punzante en el organismo tiene un potencial riesgo de infección y transmisión de enfermedades. Entonces, para realizar un tatuaje se necesita una previa esterilización de los materiales. Éstos siempre deben ser desechables y además, tanto el artista como todo lo que le rodea debe estar meticulosa y correctamente higienizado.
Todos estos materiales desechables (tienen un solo uso) deben estar envasados en un sobre estéril y el mismo debe abrirse por única vez delante del cliente. Los materiales reutilizables (tales como la barra de la aguja o el tubo) siempre deben esterilizarse antes de cada tatuaje y esto sólo puede hacerse mediante un complejo sistema tecnológico llamado autoclave
SI QUIERES SABER MAS SOBRE ESTE TEMA, MIRA EL SIGUIENTE VIDEO 







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